Propiedades, beneficios y peligros del Azucar , La Fructosa Lactosa saber mas.......  en esta pagina

Propiedades, beneficios y peligros de la sal, ¡cosas que no sabemos!

En cuanto a la sal, siempre hemos escuchado hablar mucho de los efectos y los peligros de su consumo, pero contiene muchas propiedades y beneficios que debemos conocer y desde Yo Elijo Cuidarme queremos explicarte.

La sal común, o cloruro sódico (NaCl) no es solo lo que añadimos a los alimentos como sal en la cocina o de mesa, sino que también está la sal que entra en la composición de los alimentos y en su elaboración.

Existe la creencia de que si un alimento no es salado es que no lleva sal, pero esto no es cierto, ya que hay alimentos que tienen cantidades elevadas y esto no se nota en el sabor. Sucede así en los alimentos envasados en los que el exceso de sal se camufla con otros ingredientes. También aparece en alimentos dulces, pero no se aprecia porque el azúcar disimula su sabor.

Aunque un alimento no sea salado, no significa que no lleve sal; puede tener gran cantidad camuflada con otros ingredientes y que no se note en el sabor.

Tanto el exceso de sal como el defecto pueden ser perjudiciales para la salud, así que vamos a destacar sus beneficios y a conocer sus contraindicaciones para poder hacer un buen uso de ella.

Propiedades y beneficios de la sal

Aunque siempre hemos escuchado hablar de los perjuicios del exceso de sal, caben destacar sus múltiples beneficios para la salud. Algunos son:

  • Es imprescindible para mantener el organismo bien hidratado, que las células dispongan del agua necesaria, regula los fluidos del organismo y es importantísimo para que el sistema nervioso transmita bien los impulsos al cerebro, al igual que los conocidos como alimentos “cerebro” (brain food).
  • Contribuye al funcionamiento de los músculos y de los nervios, además de equilibrar los niveles de líquidos presentes en el cuerpo.
  • Es útil en los procesos digestivos y del tracto intestinal ya que tiene capacidades para acelerar la digestión y estimular la producción de saliva y jugos gástricos.
  • Este mineral nos ayuda al balance necesario entre potasio, calcio, cloruro y sodio. Sus propiedades naturales ayudan a darnos energía.
  • Reduce las necesidades de insulina requeridas por el organismo.
  • Activa la producción de serotonina y melatonina, hormonas esenciales para dormir bien y regular el sueño, son necesarias para alcanzar un estado de relajación, indispensable para el descanso del organismo.
  • El consumo de la sal es necesario para mantener en óptimas condiciones el sistema óseo, previniendo la pérdida del agua y sodio, una de principales las causas de la osteoporosis, al igual que su ingesta regular, evita la aparición de caries, contribuyendo con nuestra salud dental

Causas y peligros del exceso de sal

Si tomamos sal en exceso la tensión arterial sube, los vasos sanguíneos están más comprimidos y el corazón realiza un esfuerzo adicional para bombear la sangre, es decir, produce hipertensión.

Este trastorno es uno de los principales factores de enfermedad cardiovascular, por lo tanto, es muy importante controlar la ingesta de sal.

Tomar sal en exceso puede provocar:

  • Retención de los líquidos que puede aumentar la obesidad.
  • Diabetes.
  • Irregularidades en el sistema nervioso.
  • Gota.
  • Problemas en los riñones, hígado y tiroides.
  • Problemas cardíacos: Lo que puede desembocar en infartos.
  • Calambres o artritis.
  • Descontrol del sistema nervioso.
  • Depresión y ansiedad.

Hay que tener especial cuidado con los alimentos procesados y enlatados, ya que en ellos se concentran, como hemos visto, cantidades elevadas de sal. En cambio, es preferible comer platos elaborados en casa y mayores cantidades de frutas, verduras y legumbres.

El cuerpo se acostumbra al consumo de esta, por ello, si consumimos más sal de la recomendada, nuestro sistema se acostumbrará, y sentiremos la necesidad de ingerirla.

Se recomienda sustituirla condimentando con hierbas aromáticas y especias. Y, muy importante, no llevar el salero a la mesa. Hay estudios que afirman que al añadir sal directamente en el plato ya servido, se usa más cantidad que cuando se añade al cocinar.

Hacer ejercicio y comer sano y con moderación disminuye las probabilidades de contraer dolencias relacionadas con el cloruro sódico.

¿Cuál es la cantidad ideal de sal?

Según la OMS lo ideal es no exceder de los 5 gramos de sal al día, lo que equivaldría a una cucharadita del condimento para todo el día.

Pero, además, hay que tener en cuenta, como hemos dicho antes, la sal que ya contienen muchos alimentos, y que también se incluyen en estos 5 gramos. En España el consumo medio es de unos 9,8 gramos, casi el doble de lo recomendado.

Hay estudios que afirman que quienes toman menos de 3 gramos diarios pueden sufrir alteraciones en su estado de salud tan graves como los que superan los 7 gramos, incluso enfermedades relacionadas con el corazón.

Por lo tanto, como hemos visto, aunque se hable mucho de los riesgos del consumo de este mineral, la sal es indispensable, pero en su justa medida.

Y para despedirnos, una curiosidad: la sal se usaba antiguamente como moneda de cambio. Tal ha sido la importancia de este mineral que incluso llegó a ser la divisa con la que se pagaba a los trabajadores. En español, la palabra salario viene del latín “salarium”, que a su vez procede de “sal”.

Esperamos que hayas descubierto mucha más información sobre la sal. Siempre hemos escuchado los daños por el exceso de sal, pero una deficiencia de esta también puede ocasionar daños en nuestra salud. ¡No olvides compartirla con tus amigos y familiares en tus redes!

Los peligros de la sal

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva años advirtiéndolo: la mayoría de la población duplica la ingesta recomendada de sal organización mundial de la salud, y ese elevado consumo, sumado a una absorción insuficiente de potasio (menos de 3,5 gramos por día) contribuyen a la hipertensión arterial y aumentan el riesgo de cardiopatía y accidente cerebrovascular. Ya estamos viviendo las consecuencias, porque se calcula que cada año se podrían evitar 2,5 millones de defunciones si el consumo de sal a nivel mundial se redujera al nivel recomendado.

¿Y cuál es ese nivel? Según la OMS, tomar como máximo 2 gramos de sodio al día, el equivalente a 5 gramos de sal diarios. Así contribuiríamos a combatir los peligros de la sal, logrando “disminuir la tensión arterial y el riesgo de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular e infarto de miocardio”, señala la OMS. Por eso, los Estados Miembros de la organización han acordado reducir en un 30% el consumo de sal de la población mundial en los próximos cinco años.

Pero, ¿por qué deberíamos olvidarnos de la sal tanto como pudiéramos? ¿Qué es lo que hace que sea tan nociva para el organismo? La respuesta de los expertos es que la sal guarda una relación lineal con nuestra presión arterial, lo que quiere decir que cuanta más sal consumimos, más aumenta nuestra tensión. Y al ser la hipertensión uno de los principales factores de riesgo cardiovascular, el control del consumo es esencial. Porque afortunadamente se trata de un factor de riesgo que podemos controlar: al igual que podemos dejar de fumar o controlar la grasa de las comidas para mejorar nuestros niveles de colesterol, reducir la cantidad de sal que tomamos está en nuestras manos.

¿Cómo reducir la sal de nuestras comidas?

Para lograr reducir la cantidad de sal que ingerimos a diario no solo debemos mantener el salero lejos. También debemos tener en cuenta la llamada “sal invisible”, aquella que se añade durante la transformación de los productos procesados, de la que procede entre el 70 y el 80% de la sal que consumimos diariamente. De ahí la recomendación de los especialistas, que aconsejan que nuestra alimentación se base en alimentos frescos, que es la mejor manera de controlar la sal que consumimos durante el día.

En cualquier caso, si compramos productos procesados, al menos deberíamos fijarnos en su etiquetado para ver la cantidad de sal que contienen. Y tener en cuenta que en muchos casos no aparecerá la cantidad de sal sino la de sodio, por lo que habrá que multiplicar la cantidad de sodio de la etiqueta por 2,5 para saber a cuántos gramos de sal equivale. Además, para tener una referencia, podemos tener en mente que 1,25 gramos de sal por cada 100 gramos de producto es un contenido muy alto en sal, mientras que 0,25 gramos de sal por cada 100 gramos de producto se considera poca sal.

Otra recomendación para reducir la sal sin renunciar a sabores sabrosos es sustituirla por otros condimentos. Como se explica en la guía de compras para una alimentación saludable, los sofritos y salsas de tomate son una buena fuente de antioxidantes, pero a menudo tienen demasiada sal. Para reducirla, tenemos unas grandes aliadas: las especias. Pueden ayudarnos a dar sabor a nuestros platos sin añadir más sodio del recomendado. Además, podemos utilizar zumo de limón o vinagre en lugar de sal en las ensaladas o dar sabor a un guiso con verduras y hortalizas como la cebolla, el puerro o el ajo en vez de añadiendo sal.

El Programa de Alimentación y Salud (PASFEC) de la Fundación Española del Corazón tiene como objetivo mejorar la salud nutricional de la población y servir de guía a los consumidores. Entre otras tareas, realiza un análisis detallado del etiquetado a través de un Comité Científico integrado por expertos en nutrición y cardiología. Así, cuando un producto se identifica con el sello del programa, se asegura que el mismo tiene una propiedad saludable y que, en base a ésta, su composición puede ser mejor por su incidencia en la salud cardiovascular que la del resto de productos de su categoría. Además, no sólo se verifica la realidad de la declaración de salud que utilice en el etiquetado (reducido en sal, rico en fibra, bajo en grasas o lo que en cada caso destaque), sino también que en la composición nutricional que se detalla en el mismo no se exceden los límites razonablemente establecidos de otros elementos que puedan ser considerados negativos para la salud cardiovascular (grasas, azúcares, sal, etc).

El producto más usado durante siglos en la gastronomía, la sal común, es un elemento básico para dar sabor a las comidas y, siempre en cantidades moderadas, un mineral necesario para el funcionamiento del sistema inmune. De origen marino, fue en tiempos romanos una sustancia de tanto valor que se empleaba como moneda. No obstante, en nuestros días sus principales fines se reducen a condimentar y conservar los alimentos.

Aunque su uso -o más bien abuso- puede generar problemas de hipertensión, así como dificultades de filtración para los riñones, en cantidades moderadas, la sal ayuda a mantener el equilibrio de líquidos en el organismo e incluso regular el ritmo cardiaco.

Valor nutricional (por cada 100 gramos):

Sodio: 38850 mg

Calcio: 29 mg

Hierro: 0.3mg

Fósforo: 8 mg

Magnesio: 1 mg

Propiedades

Debemos tener consciencia de que un abuso en el consumo de sal es muy perjudicial para la salud y puede acarrear problemas como hipertensión, enfermedades cardiovasculares o retención de líquidos. Sin embargo, por paradójico que parezca, un uso moderado beneficia al sistema circulatorio.

La sal dota de buen sabor las comidas al tiempo que beneficia al sistema nervioso, encargado de transmitir información al cerebro. Su consumo es especialmente favorable para las personas hipotensas, es decir, aquellas que presentan una tensión más baja. Asimismo, se recomienda el uso de sal marina sin refinar, pues contiene minerales como el sodio o el yodo, de gran importancia en el desarrollo de los niños.

Además, la sal facilita el tránsito digestivo y mantiene los niveles ácidos del cuerpo. Aunque un exceso provoca retención de líquidos a causa de su contenido en sodio, este producto resulta necesario para mantener hidratado el organismo.

Todo lo que no sabes sobre el azúcar, consejos y alternativas

El exceso de azúcar, a pesar de ser un nutriente imprescindible, ¡tiene una estrecha relación con el sobrepeso y la obesidad! Conoce los alimentos ricos en azúcares, la cantidad recomendada y sus alternativas.

Como si de un dúo se tratara, las “grasas” y el apelativo “malas” han ido de la mano durante años. Inconscientemente, cuando oímos la palabra “grasas” nuestra mente le atribuye un valor negativo, ya que nos han demostrado que guardan una estrecha relación con el sobrepeso y la obesidad (además de provocar otras muchas afectaciones orgánicas).

Sin embargo, de un tiempo a esta parte parece que les ha surgido un fuerte competidor: los “azúcares”. Así pues, las grasas están perdiendo protagonismo y los azúcares entran pisando fuerte por convertirse en nuestros grandes enemigos.

Hoy quiero hablarte del efecto que provoca el exceso de azúcar en nuestro organismo. Además, también quiero enseñarte a identificar los alimentos cotidianos donde podemos encontrar gran cantidad de azúcar y darte algunas alternativas saludables para dejar el azúcar.

El azúcar: nutriente imprescindible

A pesar de lo que te acabo de decir (que te puede llevar a pensar que los azúcares son nuestros grandes rivales en la lucha por conseguir un estilo de vida saludable), son imprescindibles para el organismo. Principalmente porque este nutriente nos aporta la energía necesaria para que el cuerpo pueda realizar todas sus funciones.

Aunque el azúcar se asemeja a las grasas por ser ambos nutrientes energéticos, tiene distinto aporte calórico.

Si ingiriéramos la misma cantidad de grasa que de azúcar, dicha cantidad de grasa aumentaría muchísimo más nuestro peso corporal que la misma cantidad de azúcar. Esto sucede porque un gramo de grasa aporta 9 kilocalorías mientras que 1 gramo de azúcar tan sólo nos proporciona 4 kilocalorías.

No obstante, no es una regla matemática. Hay que tener en cuenta, entre otros aspectos, que nuestro cuerpo no es una máquina perfecta, sino un organismo vivo en el que existen procesos digestivos, de asimilación y de almacenamiento que intervienen en la absorción de estos nutrientes.

Así pues, mantener a raya la ingesta de azúcar, a pesar de que aporta menos calorías que las grasas, es una pauta muy útil si quieres controlar tu peso corporal. ¡Y a continuación verás por qué!

¿Qué provoca el exceso de azúcar?

Tenemos muy asumido que el exceso de grasas provoca alteraciones en el perfil lipídico (aumento del colesterol total y del colesterol LDL), lo que supone un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Pero, ¿y qué sucede con los azúcares?

El excesivo consumo de azúcares también tiene consecuencias negativas para nuestro organismo.

Cuando ingerimos azúcar en exceso y el cuerpo no lo necesita porque ya ha realizado sus funciones orgánicas, lo almacena en forma de grasa. Esta queda acumulada en el tejido adiposo (una capa que se encuentra justo debajo de la piel de las caderas y el abdomen), lo cual nos predispone a un aumento de peso corporal.

El problema no radica sólo en esta acumulación de grasas. Una elevada ingesta de azúcares genera una descarga altísima de insulina (dando lugar a los “picos de insulina”) que rápidamente disminuye y provoca un gran descenso del azúcar en sangre. Este hecho aumenta la necesidad de tomar más dulce. Si mantenemos esta conducta durante mucho tiempo, pueden aparecer problemas como resistencia a la insulina u obesidad abdominal.

Por si esto no fuera suficiente, estudios recientes demuestran que el azúcar influye en la presión sanguínea y en los lípidos de la sangre.

Además, diversas afirmaciones indican que la ingesta elevada de azúcares sencillos puede estar asociada con un mayor riesgo de padecer diabetes o hígado graso. Sin olvidar, por supuesto, la predisposición a la formación de caries dental que generan y que el azúcar puede acelerar el envejecimiento.

Cantidad recomendada de azúcar

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la ingesta de azúcares simples sea entre un 5% y un 10% de la ingesta calórica total.

Esto representa, aproximadamente, entre unas 125 y 250 calorías diarias de unos requerimientos energéticos estándares; es decir, de una persona cuyas necesidades energéticas sean de unas 2.500 kilocalorías diarias.

¿Y cómo se traduce esto en alimentos cotidianos? Para que te hagas una idea, tres cucharadas soperas de azúcar (de 10 g cada una) contienen unas 120 Kcal.

Evidentemente, no hay que ir con la calculadora contando calorías diarias o gramos, ya que no es ni recomendable ni sano. Pero sí que es necesario ser conscientes de la cantidad de azúcar que estamos consumiendo.

Alimentos ricos en azúcares

Los azúcares se encuentran de forma natural en diversos alimentos, como las frutas, las hortalizas, la leche y otros productos como la miel y la mermelada.

El azúcar común es la sacarosa (una molécula formada por glucosa y fructosa) y se obtiene al tratar la caña de azúcar o la remolacha.

A partir de la sacarosa se elaboran otros azúcares que se añaden como ingredientes a los alimentos procesados. Entre estos destacan las golosinas y los caramelos, la bollería, las galletas, los cereales de desayuno, los chocolates (cacao en polvo y cremas de cacao para untar), las bebidas azucaradas, los refrescos, los zumos de frutas y los postres lácteos azucarados (natillas, flanes…).

El verdadero problema reside en el consumo de alimentos con azúcares añadidos, y no en la ingesta de alimentos que contienen azúcares de manera natural.

En el patrón alimentario actual, el azúcar que consumimos proviene principalmente de los refrescos azucarados, los alimentos superfluos y el azúcar que añadimos a la leche, el café o las infusiones. ¡Y no es de sorprender que no provenga del consumo de frutas y verduras!

Edulcorantes; alternativas a los azúcares

La industria alimentaria ha trabajado para encontrar sustancias que endulcen los alimentos y que a la vez aporten un escaso o nulo contenido calórico, y ha elaborado los conocidos edulcorantes.

La sacarina, el aspartamo o el ciclamato son sustancias sintéticas que no aportan calorías y tienen un elevado poder endulzante.

La controversia y el rechazo hacia este tipo de edulcorantes cada vez es mayor. Así que, optar por edulcorantes naturales es la opción más saludable que podemos escoger: el sirope de agave, el sirope de savia de arce o las melazas son algunos ejemplos.

Aunque mi recomendación personal es la estevia, un edulcorante extraído de una planta y que tiene la capacidad de endulzar entre 250-300 veces más que el azúcar común..

He querido despedirme con estos magníficos sustitutos del azúcar. Pero eso son: ¡sustitutivos!

Recuerda que el secreto para controlar el consumo de azúcares está en ingerir la cantidad recomendada de alimentos que lo contienen de forma natural (3 piezas de fruta y 2 raciones de verdura al día) y reservar los alimentos con un alto contenido de azúcares añadidos, como las golosinas y la bollería, para las ocasiones especiales.

Por ello te recuerdo, una vez más, que desde Cuidate te ofrezco un servicio de nutrición online

Glucosa, sacarosa y lactosa

Bioquímicamente, glucosa, sacarosa y lactosa son azúcares. A diferencia de la glucosa y la sacarosa, la lactosa no tiene un sabor muy dulce, pero las tres moléculas afectan al cuerpo de manera similar y las tres se pueden utilizar para prever las necesidades de energía celular.

Antes de continuar vamos a definir qué es cada uno de los elementos:

  • La glucosa es un azúcar muy común que se encuentra en el azúcar de mesa y el almidón.
  • La sacarosa es el azúcar de mesa.
  • Mientras que la lactosa es el azúcar de la leche.

La glucosa, sacarosa y lactosa caen en la clase bioquímica de los hidratos de carbono.

Los carbohidratos están compuestos de los elementos carbono, hidrógeno y oxígeno y están formados por uno o más sacáridos.

La glucosa es un monosacárido y consta de una sola molécula de azúcar, mientras que la lactosa y la sacarosa son ambos disacáridos. Cada uno contiene una unidad de glucosa, la sacarosa contiene una unidad de fructosa y la lactosa contiene una unidad de galactosa.

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¿Qué función realizan en el cuerpo?

Estos tres carbohidratos se pueden usar para satisfacer las necesidades de energía celular.

El intestino sólo puede absorber monosacáridos, por lo que la sacarosa y la lactosa deben ser divididas en sus unidades de azúcares constituyentes antes de ser absorbidos.

Los azúcares, una vez absorbidos en el torrente sanguíneo, son absorbidos por las células y se metabolizan para obtener energía a través de una vía llamada glucólisis, que significa «la división de azúcar».

Principales características

Estructuralmente, la glucosa es bastante similar a las moléculas constituyentes de sacarosa y lactosa.

La fructosa y la galactosa son ambos monosacáridos como la glucosa y los tres comparten la misma fórmula química: C6H12O6.

Hay diferencias estructurales entre las moléculas y son lo suficientemente importantes como para requerir que diferentes enzimas estén implicadas en el metabolismo de las unidades de azúcar.

Además, las enzimas son necesarias para dividir aparte las unidades de azúcar en la lactosa y la sacarosa antes de la absorción de los componentes de las moléculas de monosacáridos. Aunque la glucosa, sacarosa y lactosa están químicamente clasificados como azúcares, no todos los azúcares se unen a receptores de dulzor en la lengua de la misma manera por lo que existen azúcares más dulces que otros.

La sacarosa es el que tiene el sabor más dulce de los tres azúcares y es aproximadamente un tercio más dulce que la glucosa. La lactosa es el menos dulce de los tres y es sólo alrededor del 15% tan dulce como el azúcar de mesa.

A tener en cuenta

Una diferencia importante entre la lactosa y otros azúcares es que todos los humanos tienen la capacidad de dividir la sacarosa en el tracto digestivo y absorber sus componentes. Muchos individuos carecen de la enzima lactasa, que descompone la lactosa en glucosa y galactosa. El resultado es que estas personas son intolerantes a la lactosa.

DEFINICIONES

Definición de sacarosa  

La sacarosa, azúcar común o azúcar de mesa

SacarosaEl vocablo latino sacchărum llegó a nuestra lengua como sacarosa. Se trata de un término que puede utilizarse como sinónimo del azúcar común (un hidrato de carbono de sabor dulce y color blanco que puede disolverse en agua).

La sacarosa es un disacárido: es decir, un hidrato de carbono que se forma a partir de la unión de dos azúcares monosacáridos. En el caso concreto de la sacarosa, los azúcares que se unen son la glucosa y la fructosa.

Los cristales de sacarosa adquieren el color blanco a partir de la difracción de la luz. Por su sabor, la sacarosa es el edulcorante más popular. Esto quiere decir que se le añade sacarosa (azúcar común) a los alimentos que se desean endulzar: el café, un bizcochuelo, una fruta ácida, etc.

El ser humano tiende a consumir sacarosa en exceso, algo que deriva en diversos trastornos de salud. La razón de tal costumbre está vinculada a su apreciado sabor y a su bajo coste. Por eso muchas comidas incluyen una cantidad exagerada de sacarosa.

Los médicos suelen advertir a sus pacientes que la sacarosa puede provocar diabetes, generar caries y contribuir a la obesidad. Por dichos motivos, les sugieren limitar su consumo o emplear otros edulcorantes naturales que resultan más saludables para el organismo.

Cabe destacar que la sacarosa puede se obtener de diversas fuentes. Las más comunes son la caña de azúcar y la remolacha. Una vez obtenida la sacarosa, se purifica y se cristaliza para producir el azúcar de mesa que se comercializa en bolsas, paquetes y sobres.

Beneficios de la sacarosa

Si bien es sabido que su consumo en exceso puede traer diversas consecuencias negativas, como se comenta en párrafos anteriores, el azúcar común también nos ofrece un buen número de beneficios, algunos de los cuales se listan a continuación:

* es uno de los ingredientes con el mayor volumen de energía para nuestro organismo. El cerebro se beneficia más que ninguna otra parte de nuestro cuerpo del consumo diario de sacarosa, siempre que se trate de una dosis moderada, ya que le proporciona la energía necesaria para estar activo y rendir adecuadamente a lo largo del día;

* la sacarosa es también fundamental durante los primeros años de vida, dado que juega un papel muy importante en el desarrollo de los tejidos. De hecho, incluso en la adultez, tanto de seres humanos como del resto de los animales, el uso de azúcar común para la cicatrización de heridas es muy efectivo;

* permite mantener los valores necesarios de glucógeno en el organismo, ya que su carencia puede traer problemas de salud. El glucógeno es una sustancia que se halla en los músculos y el hígado en grandes proporciones, y que puede convertirse en glucosa cuando el cuerpo lo necesita,

* otro de los beneficios que ofrece a las personas en pleno crecimiento es un aporte nutricional ideal para el desarrollo físico y mental adecuado, lo cual se traduce más tarde en una mayor resistencia durante aquellas actividades que demandan grandes esfuerzos;

* el consumo de sacarosa también colabora con la correcta asimilación de la proteína, otro de los componentes fundamentales para nuestro organismo;

* la adecuada nutrición del sistema nervioso también depende de una dosis frecuente de sacarosa. De esta manera, es posible diminuir el riesgo de alteraciones tales como las crisis nerviosas;

* su carencia incrementa el apetito y produce ansiedad, lo cual se puede apreciar con frecuencia en las dietas demasiado severas, y por eso es importante consumir sacarosa, aunque sea en pequeñas cantidades;

* dado que posee un efecto relajante, es ideal para conciliar el sueño y muchos médicos la indican como una especie de remedio natural para evitar el insomnio.

¿Pará que sirve la Sacarosa? Beneficios y propiedades

La sacarosa es un disacárido digerible compuesto por una molécula de glucosa y otra de fructosa (Glu-Fru) unidas por un enlace glucosídico en unión 1-2.

La sacarosa es el edulcorante natural por excelencia de la alimentación humana, es el azúcar blanco común. Se extrae industrialmente a partir de la remolacha azucarera y de la caña de azúcar.

La sacarosa presenta un índice glucémico intermedio. En primer lugar la sacarosa es rápidamente hidrolizada en el intestino, pero mientras que la glucosa eleva la glucemia de forma casi inmediata, la fructosa presenta una velocidad de absorción menor y además debe ser metabolizada en el hígado y formar glucosa para poder salir al torrente sanguíneo o ser utilizada como fuente de energía. La fructosa que no sea captada por el hígado puede ser utilizada directamente por los músculos.

¿Para qué sirve?

Aporte energético.

La sacarosa, al igual que el resto de hidratos de carbono, aporta 4 kcal por gramo. La glucosa es el principal sustrato energético durante la actividad física especialmente durante los primeros momentos de la actividad, así como a mayor intensidad del ejercicio.

La glucosa se almacena en forma de glucógeno muscular y hepático. Un consumo adecuado de carbohidratos interviene en el rendimiento y permite una recuperación adecuada. La disponibilidad de glucosa durante la realización de la actividad física, así como la adecuada recuperación de los depósitos de glucógeno muscular son puntos clave en el rendimiento deportivo. Comenzar la actividad con mayor cantidad de glucógeno mejora el rendimiento deportivo, mientras que depósitos poco provistos de glucógeno, dietas bajas en carbohidratos o el ayuno disminuyen la capacidad para realizar actividad física y reducen el rendimiento. Por esta razón, las recomendaciones de carbohidratos para la población deportista ascienden al 55-60% del valor calórico total de la dieta.

La sacarosa proporciona glucosa de forma directa y la fructosa al ser metabolizada contribuye a mantener la glucemia de una forma más prolongada, previniendo la hipoglucemia, ayudando a mantener los depósitos de glucógeno y manteniendo la capacidad de trabajo.

Precauciones

Aunque no existe una dosis máxima establecida del consumo de sacarosa, no se recomienda un consumo excesivo. Su consumo excesivo puede favorecer la aparición de obesidad, diabetes y caries. Hay personas intolerantes a la sacarosa, es decir, la falta de la enzima sacarasa impide tomar sacarosa, ya que no se puede digerir, provocando problemas intestinales.

Definición de fructosa

Para poder descubrir el significado del término fructosa se hace necesario, en primer lugar, conocer el origen etimológico del mismo. En este caso, podemos exponer que es fruto de la suma de dos componentes léxicos:

-La palabra latina “fructus”, que puede traducirse como “lo consumido después de un esfuerzo”.

-El sufijo “-osa”, que fue utilizado a partir del siglo XIX para poder hacer mención a los azúcares.

Además de lo indicado tenemos que subrayar que ese término fue creado por un químico británico llamado William Allen Miller (1817 – 1870). En concreto, la primera vez que lo utilizó de manera pública fue en una guía de química elemental de 1857.

La noción de fructosa se emplea en el terreno de la bioquímica para aludir al azúcar que tiene una fruta. Se trata de un monosacárido que, junto a la glucosa, forma la sacarosa.

Para comprender esta definición de manera precisa, es importante tener en claro a qué aluden varios conceptos. Una fruta es un fruto comestible: se trata del producto de ciertos árboles y plantas, que se genera a partir del desarrollo del ovario de una flor.

Las frutas contienen diversas sustancias, entre ellas azúcar, que forma parte del conjunto de los carbohidratos (también llamados glúcidos, hidratos de carbono o sacáridos). En el caso de la fructosa, es un azúcar que integra el grupo de los monosacáridos ya que no puede descomponerse en otro más simple a través de la hidrólisis.

La unión de la fructosa y la glucosa (otra clase de monosacárido), por otra parte, permite la constitución de la sacarosa: el azúcar de mesa o azúcar común. Se considera que la fructosa es un isómero de la glucosa ya que, pese a contar con la misma composición química, presenta otras propiedades físicas.

La fructosa aporta beneficios al cerebro, los músculos y el sistema nervioso central. Se trata de un endulzante cuyo poder calórico es de unas cuatro kilocalorías por cada gramo.

El hígado es uno de los órganos encargados de la metabolización de la fructosa, que la almacena como glucógeno. Este trabajo de metabolización del hígado podría vincularse a ciertos efectos negativos que se le atribuyen al consumo de fructosa, como su incidencia en la obesidad y la diabetes.

Además de todo lo expuesto, no podemos pasar por alto el mencionar lo que se conoce como intolerancia hereditaria a la fructosa. Con las siglas IHF es como también se da en llamar a este error de tipo genético y metabólico que es poco habitual, pues solo lo sufren 1 de cada 20.000 personas, y que trae consigo que esas cuando consumen fructosa tengan que hacerle frente a una larga lista de consecuencias.

 

En concreto, pueden sentir náuseas, vómitos, ictericia, una notable deshidratación e incluso hipoglucemia o problemas relacionadas con la función hepática.

Dados los síntomas que sufren es importante que a esas personas se les diagnostique cuanto antes la intolerancia hereditaria a la fructosa para que, de esta manera, tengan claro qué no pueden tomar y así se evitarán sufrir aquellos.

Definición de lactosa

Lo primero que vamos a hacer es descubrir el origen etimológico del término lactosa. En concreto, podemos determinar que procede del latín, más exactamente de “lac, lactis” que puede traducirse como “leche”.

Lactosa es el azúcar (formado por la glucosa y la galactosa) que está presente en la leche. Se trata de un disacárido que se halla en una proporción de entre el 4% y el 5% en la leche de las hembras de los mamíferos.

En el caso de los seres humanos, la correcta absorción de la lactosa requiere de la presencia de una enzima denominada lactasa (producida en el intestino delgado y sintetizada durante la infancia). Si el organismo presenta una escasa o nula cantidad de lactasa, la lactosa no puede ser asimilada de manera correcta y se producen diversas molestias.

La falta de lactasa genera lo que se conoce como intolerancia a la lactosa. Esto supone una imposibilidad para metabolizar la lactosa debido a una afección en las microvellosidades intestinales que se encargan de producir la lactasa.

Es posible distinguir entre la intolerancia permanente (hereditaria y determinada por la genética del individuo) y la intolerancia temporal o reversible (también conocida como intolerancia adquirida, se produce por una patología o una situación específica que puede curarse).

Además de todo lo expuesto, es importante conocer que existen diversos métodos para poder llevar a cabo el diagnóstico de lo que sería la intolerancia a la lactosa. Y es que algunos casos son difíciles de determinar y requieren sistemas específicos para hacerlo.

No obstante, nos encontramos con el hecho de que estos son los métodos más significativos al respecto:

• Test sanguíneo, a través del cual se permite conocer lo que es nivel de glucosa en sangre inicial y a partir de ahí la sobrecarga de lactosa que posee la persona en cuestión.

• Test genético. Entre los últimos sistemas establecidos para determinar la citada intolerancia se encuentra este que cada vez está siendo más utilizado para tal fin.

• Test de hidrógeno en el aliento, que en la actualidad es el método más empleado para conseguir los resultados más rápidos, eficaces y reales.

• Biopsia del intestino delgado. Sólo en casos muy concretos y específicos se apuesta por este otro sistema de detección de intolerancia a la lactosa que se puede realizar mediante una endoscopia o una esofagogastroduodenoscopia.

Los síntomas de la intolerancia a la lactosa se advierten después de ingerir productos lácteos o alimentos derivados de ellos. Entre estos síntomas pueden mencionarse los cólicos abdominales, la diarrea, el estreñimiento y las erupciones cutáneas. Como el nivel de producción de lactasa varía de una persona a otra, las características de la intolerancia a la lactosa y de los síntomas no son iguales en todos los casos.

No obstante, existen otros muchos síntomas que vienen a indicar que una persona sufre de intolerancia a la lactosa. En concreto, entre los mismos se encuentran los espasmos, la hinchazón abdominal, los gases, los vómitos, el nerviosismo, diversos trastornos del sueño, el cansancio, dificultades para concentrarse o cansancio.

El control de la dieta, por lo tanto, suele realizarse mediante pruebas de ensayo y error para determinar qué alimentos y en qué cantidades puede ingerir un sujeto sin experimentar reacciones adversas.

 
maltosa poder reductor        sacarosa enlace            porque la lactosa tiene poder reductor

Maltosa el disacárido del Almidón  almidón

Por qué es tan importante el almidón en tu comida (y por qué lo desconoces)

Las patatas, el arroz, el maíz, la leche o la pasta son solo algunos de los alimentos que incluyen esta molécula en su composición. Representa las tres cuartas partes de las calorías que consumimos

AZUCAR

 - Foto © [Flickr / Uwe Hermann]
Foto © [Flickr / Uwe Hermann]

A pesar de que se consume desde hace milenios, el azúcar ha sido motivo de controversia y análisis en los últimos años, mismos en que su consumo se ha disparado, pasando de ser un alimento de lujo hasta una necesidad casi inevitable.

La producción total de azúcar en el 2011 fue de 168 millones de toneladas. El consumo humano promedio mundial fue de 24 kilogramos, y según la FAO esta cifra seguirá subiendo

 
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hasta los 25.1 kg en 2015.

Estados Unidos consume promedios que alcanzan los 46 kilogramos per cápita de azúcar y 61.9 kilogramos incluyendo a todos los endulzantes. Este ritmo de consumo simplemente ha superado cualquier consideración a la salud.

Visto así, parece demasiada azúcar, pero no es raro descubrir que hay días en que consumimos más de la cuenta. Se necesitan menos de 70 gramos al día para estar por encima del promedio mundial, y una botella de 590 ml de refresco contiene 65 gramos (420 calorías).


 

Orígenes del azúcar

El azúcar es una forma de carbohidrato simple. El término se utiliza en general para referirse a un grupo de sustancias que sirven de combustible para todas las formas de vida. La sacarosa es como se conoce al azúcar de mesa y se extrae de la caña de azúcar o de la remolacha.

Se sabe que fue en la India cuando empezó a utilizarse como sustituto de la miel, posiblemente hace unos 3 mil años. En el 700 AC aparece el primer registro conocido, en qu ese menciona un ingrediente

 

de lujo copiado de técnicas de la India.

Para el 500 AC se descubrió cómo enfriar el jarabe de azúcar y filtrarlo hasta conseguir los cristales marrones que se conocen como azúcar mascabado. Esto permitió que se conservara por más tiempo y que fuera posible su exportación.

Europa comenzó a exportarla en el siglo XII. Hasta entonces, la miel era el único endulzante conocido. En el siglo XVIII todavía era un alimento de lujo, pero para el XIX se convirtió en una necesidad. Su producción se masificó gracias a la esclavitud y ha seguido creciendo hasta nuestros días.

Brasil es el principal productor de azúcar en el mundo, pero la industria encuentra las tendencias alternativas como un limitante en el mercado, y también el uso de jarabe de maíz en mucha de la comida industrializada. Este último no es mejor para la salud, pero debido a que es un grano subsidiado, resulta un producto más económico.

El azúcar es enemigo de la ecología

Un reporte de la asociación ecologista WWF indica que la caña para producir azúcar es el cultivo responsable de la mayor pérdida de biodiversidad del mundo, debido a la destrucción del hábitat, uso intensivo de agua para riego, agroquímicos, contaminación resultante y destrucción de la tierra.

La fertilidad del suelo en Papúa Guinea, uno de los principales productores, se reporta 40 por ciento peor que hace 30 años. E importantes ríos de África y Medio Oriente, como el Níger o el Indus, están amenazados por la sequía, debido a que sus aguas se utilizan en plantaciones de azúcar.

Las principales amenazas a la salud

Muchas investigaciones han establecido una relación entre el azúcar y los desórdenes mentales, incluyendo senilidad y depresión. Uno de los más comunes es la hiperactividad. Aunque la industria insiste en que no hay informes concluyentes, pues no se utilizan grupos de control abstenidos de azúcar en su dieta, lo cierto es que los problemas de hiperactividad, atención dispersa y depresión en los niños van de la mano con la mayor ingesta de azúcar y aditivos presentes en la comida industrializada en la dieta de los menores.

Estudios realizados en animales sugieren que el consumo crónico de azúcares refinadas impactan en la salud cardiovascular. Pacientes con diabetes no controlada son más susceptibles a sufrir infartos y problemas del sistema circulatorio, y se sabe que el consumo de azúcar aumenta los niveles de triglicéridos y de colesterol en la sangre.

Existe relación entre el consumo de azúcar y la respuesta inmune del cuerpo. Niños que consumen azúcar regularmente son más susceptibles a enfermedades infecciosas, y su recuperación se mejora si se abstienen de ingerir azúcar. Un drenaje linfático también puede ayudar a mejorar el sistema inmune y a acelerar la expulsión de azúcar del cuerpo.

El azúcar, junto con otros factores característicos de la dieta occidental, como el consumo excesivo de productos cárnicos, carbohidratos refinados y la escasa o nula ingesta de granos integrales, han sido sugeridos como causantes de Alzheimer (se cree que losarándanos y el coco ayudan a prevenir el Alzheimer).

Indudablemente, el azúcar promueve la formación de caries dental. Tristemente, las campañas de protección dental prefieren introducir flúor en agua potable y sal, pero no promueven eliminar la adictiva y tóxica azúcar de la dieta (aprende a hacer pasta dental sin flúor).

Hay estudios que defienden la posibilidad de que el consumo de azúcar sea causante dediabetes, pero sí se sabe que el azúcar aumenta drásticamente el número de calorías que se comen al día, debido a su alto Índice Glucémico, lo que conlleva obesidad y sobrepeso, los cuales sí se acepta que aumentan el riesgo de sufrir diabetes.

El azúcar inhibe la capacidad del cuerpo de aprovechar el calcio y el magnesio, y de hecho, debido a su alta acidez, provoca que el organismo utilice el calcio de los huesos para regular su PH. Eso conduce a osteoporosis y a aterosclerosis.

Por último, el consumo de azúcar lleva a la degeneración macular, un padecimiento de adultos mayores que implican pérdida de la visión y daño en la retina.

Qué hace al azúcar una amenaza

Existen dos razones por las cuales el azúcar es tan peligrosa en nuestra sociedad:

  1. A pesar de que el proceso de síntesis del azúcar es igual al de la heroína, de que es altamente adictiva y de que hay quienes aseguran que tiene más perjuicios a la salud a largo plazo que ésta, en lugar de ser considerada una droga se le trata como un alimento, lo cual ocasiona que pueda usarse irrestrictamente y que muchos alimentos contengan dosis altamente tóxicas.

    La Organización Mundial de la Salud, por ejemplo, señala que el azúcar no debe representar más del 10 por ciento de las calorías. A pesar de ello, el 100 por ciento de las calorías de los refrescos provienen del azúcar.

    Otra razón por la que el azúcar es tan dañina es que se ha convertido en una droga a la que estamos expuestos durante toda nuestra vida. Es, junto con la sal, el alimento más abusado del planeta, aunque a diferencia de ésta, es completamente innecesaria para la vida.
  2. Desde que nacen, muchos bebés la ingieren a través de la leche de fórmula, y al morir en un hospital una bolsa de suero la introduce en la sangre conectada a nuestras venas. Se calcula que más del 90 por ciento de la población mundial es adicta al azúcar, en mayor o menor grado.

Falsas alternativas

La industria ha creado una serie de alternativas al consumo de azúcar. Una de ellas es azúcar. La producción orgánica de azúcar o el jugo de caña evaporado no son más que nombres amables para algo que sigue siendo igual de tóxico. Si bien la producción orgánica puede ahorrar toxinas en el proceso de producción, ninguno de los perjuicios vinculados con la sacarosa se eliminan.

Otras opciones comunes son el aspartame, sucralosa o la sacarina, que han sido asociados con múltiples enfermedades y que no pueden ser sanas simplemente porque son artificiales.

Las mejores opciones son la miel, la melaza, que es azúcar sin procesar y los jarabes naturales que se extraen del maple y del agave.

Pero la mejor opción es aprender a disfrutar el dulce natural de los alimentos: una cocción apropiada puede hacer que muchos cereales, frutas y verduras adquieran un dulzor que no solo es delicioso, también es perfectamente digerible y benéfico para nuestra salud.

 

CIENCIA DE LOS AZUCARES

DISACÁRIDOS
Son carbohidratos compuestos por 2 unidades de
monosacáridos unidos por un enlace glucosídico.

ENLACE GLUCOSIDICO

Puente de oxígeno entre una unidad de monosacárido y
otra en un disacárido o un polisacárido.

El enlace glucosídico se da entre el carbono 1 de una
unidad y un OH de la otra unidad.

Una forma de unión común es en el enlace y desde
la primera unidad hasta el grupo OH en el carbono 4 de la segunda. Este enlace es llamado -1,4 ó -1,4.

MALTOSA

También llamada azúcar de malta. La maltosa no se presenta como tal de
manera abundante en la naturaleza. Se forma por la hidrólisis parcial del
almidón.
Cuando se hidroliza la maltosa de la cebada por acción de las
enzimas de la
levadura , se obtiene glucosa, que puede fermentar para dar
etanol

La maltosa se produce a partir de 2 unidades de glucosa unidas por el enlace

glucosidico
1,4. La maltosa es un azúcar reductor y presenta
mutarrotación
.
LACTOSA

Se conoce como azúcar de leche por que se
encuentra en la leche de los mamíferos.

Esta también es un subproducto de la fabricación de
los quesos.

La lactosa esta formada por una molécula de glucosa y una molécula de

galactosa unidas por un enlace glicosídico -1,4, (C-1 galactosa y C-4

glucosa).
La lactosa es en azúcar reductor y exhibe mutarrotación.
SACAROSA

Se conoce como azúcar de caña , azúcar de remolacha o simplemente
azúcar.

Y es la combinación de una molécula de -D-glucosa y 1 molécula de
-D-fructosa unidas por el enlace glucosídico -1,2.
ó ,2-
glucosí
dico
La sacarosa no exhibe mutarrotación.
No experimenta las reacciones típicas de los
aldehídos y cetonas por lo tanto es único disacárido común que no es

un azúcar reductor.

HIDRÓLISIS DE DISACÁRIDOS

Para llevar a cabo la hidrólisis del disacárido es necesario de enzimas como
catalíticos de la reacción.

.

POLISACARIDOS

Los polisacáridos son los carbohidratos mas abundantes que existen en la naturaleza.

Cumplen algunas misiones principales en los seres vivos :
De sostén, De reserva nutritiva, Agentes específicos
(
Heparina anticoagulante).
Los típicos polisacáridos de sostén son la Celulosa que proporciona rigidez a los tallos y ramas de las plantas.

Ejemplos de polisacáridos de reserva son el Almidón tal como se encuentra en el trigo, papas, yuca y el
Glucógeno fuente de reserva en los animales.

MALTOS
A
LACTOSA

SACAROSA

GLUCOSA + GLUCOSA

GALACTOSA + GLUCOSA

GLUCOSA +
FRUCTOSA
ENLACE

Licda. Lilian Judith Guzmán Melgar

2016

26

DISACARIDOS Y POLISACARIDOS

Es el compuesto orgánico más abundante sobre la tierra. La madera contiene un 50% de celulosa y el algodón
el 90%.
La celulosa constituye los componentes fibrosos de las paredes de las células vegetales y su rigidez se
debe a su estructura total.
Las moléculas de celulosa son cadenas lineales de hasta 14,000 unidades de
glucosa, que se agrupan en haces torsionad
os a manera de
lazos, sujetos por puentes de hidrógeno.

La hidrólisis total origina únicamente D-Glucosa y de la hidrólisis
parcial se obtiene el disacárido CELOBIOSA.

La celulosa está formada por cadenas de glucosa (de 2000 a
3000), unidas por enlaces glucosidicos 1,4. El hombre no
tiene la enzima que hidroliza este enlace. Los animales como
caballos, vacas y cabras pueden obtener glucosa de la celulosa
porque sus sistemas digestivos contienen bacterias que proporcionan enzimas como la celulasa para
hidrolizar los enlaces -1,4 glucosídico .

ALMIDÓN

El almidón es el segundo polisacárido mas abundante . Al ser triturado y tratado
con agua caliente se divide en 2 fracciones principales según su solubilidad. Las
enzimas que hidrolizan al almidón son la amilasa (en la saliva) y la maltasa (en
el intestino)

AMILOSA

La hidrólisis completa de la amilosa origina únicamente D-glucosa. La
hidrólisis parcial da lugar a maltosa como único disacárido.

La amilosa es una cadena lineal de glucosas con enlaces -1,4.

Esta cadena tiende a adoptar una conformación helicoidal que se
desordena con el calor y se reordena al enfriarse.

DETERMINACIÓN DE LA ESTRUCTURA HELICOIDAL DE LA AMILOSA

Si en un tubo de ensayo se coloca almidón y agua

Luego se le agrega unas gotas de lugol el contenido del tubo tomara una
coloración violeta.

Al calentar el tubo el color violeta desaparece.

Cuando el contenido del tubo se enfría este volverá a tomar la coloración
violeta. Esto es debido a que el yodo se introducen entre las espiras de las
hélices dándoles esta coloración.

El color desaparece al calentar volviéndose transparente pues los átomos de yodo se
salen de la hélice.

AMILOPECTINA

-
Es un polisacárido mucho mayor que la amilosa contiene
1,000 o mas unidades de glucosa por molécula ,

-
Al igual que la amilosa contienen unidades 1,4-D-glucosa
(enlaces
-1,4), pero en la amilopectina está ramificada de
tal modo que hay una glucosa terminal por cada 25

unidades de glucosa.

-
La unión en el punto de ramificación corresponde a un
enlace glucosídico -1,6 .
La hidrólisis completa de la amilopectina da únicamente D-glucosa .
La hidróli
sis parcial origina una mezcla de los disacáridos maltosa
e isomaltosa.
La hidrólisis completa del almidón produce en tres
etapas sucesivas,
Dextrinas* Maltosa y Glucosa.
DEXTRINAS:

Las dextrinas son un grupo de oligosacáridos de poco peso
molecular producidas por la hidrólisis del almidón.

Tienen la misma fórmula general que los polisacáridos pero son de
una longitud de cadena más corta. La producción industrial es realizada generalmente por la hidrólisis ácida del
almidón de papa.

En la industria se
utilizan como:
Pegamentos solubles en agua
Agentes de espesantes en la transformación de los alimentos,
Agentes aglutinantes en productos farmacéuticos.
En pirotecnia se agregan a las fórmulas de fuegos de colores, para que solidifiquen como gránulos o
“estr
ellas”
ETAPAS DE LA HIDRÓLISIS DEL ALMIDON

El almidón toma una coloración azul con el Lugol, esta prueba es utilizada para vigilar la hidrólisis del
almidón .

La coloración cambia de azul a rojo que desaparece a medida que se forman los azucares reductores.
La reacción de Benedict se hace posible a medida que son liberados los azucares reductores.
GLUCÓGENO

Es el carbohidrato de reserva de los animales. Todas las células
de los mamíferos contiene algo de Glucógeno, pero es abundante
en el hígado (4 al 8%), y en las células musculares (del 0.5 al 1
%).

En épocas de ayuno o durante los periodos de inanición, los animales recurren a estas
reservas de Glucógeno.

En términos de estructura el glucógeno es muy semejante a la Amilopectina, pero mucho mas
ramificado y sus ramificaciones mas cortas (10 a 15 unidades de glucosa). Presenta enlaces -1,4 y
-1,6.
El Glucógeno puede fragmentarse en sus subunidades de D-glucosa por hidrólisis ácida o
enzimática mediante las mismas enzimas que atacan al almidón